Cinco cosas que un médico especialista en cáncer colorrectal nunca hace

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Cinco cosas que un médico especialista en cáncer colorrectal nunca hace

El cáncer colorrectal es el tercer cáncer más común a nivel mundial y la detección temprana es crucial porque síntomas como diarrea, dolor abdominal y anemia pueden pasarse por alto fácilmente. En los últimos años se ha visto un aumento preocupante en los diagnósticos entre los adultos más jóvenes, aunque las causas exactas aún no están claras. La buena noticia es que cuando se detecta a tiempo, el cáncer colorrectal es muy tratable.

Para ayudar a los lectores a comprender cómo proteger su salud intestinal, consultamos a la Dra. Ursina Teitelbaum, oncóloga médica de Penn Medicine. Aquí hay cinco errores que ella personalmente evita y que usted también debería evitar.

1. Ignorar la historia familiar

Los antecedentes familiares son un factor de riesgo importante : hasta una de cada tres personas diagnosticadas tiene familiares que también padecieron la enfermedad. Esto puede deberse a genética compartida, factores ambientales o una combinación de ambos.

Conocer los antecedentes médicos de su familia es esencial. Pregunte a sus familiares (padres, hermanos, abuelos, primos) si a alguien le han diagnosticado cáncer colorrectal. Si un familiar de primer grado lo ha tenido, es posible que deba comenzar a realizar pruebas de detección antes porque su riesgo genético es mayor.

2. Saltarse o retrasar las evaluaciones

Los casos de cáncer colorrectal están aumentando entre los adultos jóvenes. Si bien sigue siendo poco común, esta tendencia alarmante hace que la detección temprana sea más importante que nunca. Las pautas actuales recomiendan que todos los adultos comiencen a realizar pruebas de detección a los 45 años, ya sea con una colonoscopia o una prueba de heces.

Las colonoscopias periódicas son especialmente vitales para quienes padecen enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa). Pero incluso las personas sanas sin antecedentes familiares pueden desarrollar la enfermedad, por lo que las pruebas de detección son esenciales para todas las personas mayores de 45 años.

3. Descartar los síntomas inusuales

Los adultos jóvenes a menudo subestiman la posibilidad de cáncer cuando experimentan síntomas anormales, y es posible que algunos médicos tampoco lo sospechen de inmediato. Esto puede provocar retrasos en el diagnóstico.

Preste atención a los cambios en los hábitos intestinales: estreñimiento, sangre en las heces o dolor abdominal persistente. La diarrea, la fatiga inexplicable o la anemia también justifican un chequeo médico. Si su médico descarta sus inquietudes, busque una segunda opinión. Abogar por ti mismo es crucial.

4. Subestimar los factores del estilo de vida

Si bien las causas exactas del cáncer colorrectal son complejas, más de la mitad de los casos están relacionados con elecciones de estilo de vida modificables. Fumar, el consumo excesivo de alcohol y un estilo de vida sedentario aumentan el riesgo.

La dieta también es muy importante: los alimentos rojos y procesados ​​están relacionados con un mayor riesgo, mientras que las frutas, verduras y cereales integrales pueden reducirlo. Un estilo de vida saludable no garantizará la prevención, pero puede ayudar a reducir sus posibilidades.

5. Evitar discusiones sobre las deposiciones

Hablar de caca puede resultar incómodo, pero es fundamental. Las irregularidades (heces finas como un lápiz, sangre o cambios constantes) pueden ser señales tempranas de advertencia. El estigma que rodea a hablar sobre los hábitos intestinales impide que muchas personas busquen ayuda cuando algo anda mal.

No dude en hablar con su médico sobre los cambios en sus deposiciones. La comunicación abierta podría salvarle la vida.

En conclusión: La detección temprana mediante exámenes de detección, el conocimiento de los antecedentes familiares y un estilo de vida saludable son las formas más efectivas de proteger contra el cáncer colorrectal. No ignore las señales de advertencia ni evite hablar sobre la salud intestinal: la atención proactiva puede mejorar significativamente los resultados.