El reciente aumento de la actividad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis ha creado un clima de miedo e inestabilidad entre los adolescentes, alterando su educación, su vida social y su sensación de seguridad. Tras la muerte a tiros de Renee Nicole Good a manos de un agente de ICE en enero, la ciudad ha experimentado implacables medidas de cumplimiento de la ley, lo que ha provocado protestas, cierres de escuelas y una ansiedad generalizada.
El impacto en la vida diaria
La represión de ICE se extiende más allá de los arrestos; ha alterado fundamentalmente la atmósfera en las escuelas. Los estudiantes están optando por el aprendizaje remoto por miedo a ser atacados, y algunos distritos reportan entre un 20% y un 40% de ausentismo. Un estudiante de 15 años, Zicoya, explicó que muchos estudiantes de color evitan la escuela por temor a ser detenidos. Describió haber presenciado videos en las redes sociales de agentes de ICE sacando por la fuerza a personas, incluidos niños, de espacios públicos, y haber escuchado relatos de primera mano sobre la vigilancia de ICE fuera de los hogares.
La situación ha creado una marcada segregación dentro de las escuelas, con una notable ausencia de estudiantes hispanos que priorizan su seguridad quedándose en casa. Esto ha dejado a los estudiantes restantes sintiéndose aislados y frustrados.
Mayor ansiedad y trauma
La presencia de agentes de ICE en vecindarios, escuelas y estacionamientos ha dejado a los adolescentes nerviosos. Sylvia, una estudiante de último año de 17 años, expresó preocupación constante por encontrarse con vehículos ICE y temor por la seguridad de su padre mientras viaja al trabajo. La incertidumbre se extiende a actividades básicas, como recoger a los niños del colegio, lo que se ha convertido en una “empresa peligrosa”, según uno de los padres.
Las interrupciones evocan los cierres de escuelas durante la pandemia, pero con una diferencia crucial: esta vez, el miedo es específico y profundamente personal. Zicoya describió la situación como aún más aislante que el cierre universal, ya que las ansiedades relacionadas con ICE crean una forma única de trauma.
Resistencia comunitaria y miedos de los padres
Los padres están respondiendo organizando viajes compartidos en las escuelas, patrullando los terrenos escolares con silbatos y brindando apoyo a las familias que se esconden. Sin embargo, algunos padres, como Ella, ciudadana naturalizada, temen exponerse al ICE debido a su apariencia, a pesar de tener documentación legal. Destacó la naturaleza “aterradora” e “innecesaria” de la situación, destacando la perturbación de una comunidad que ya se está reconstruyendo después de la pandemia y el asesinato de George Floyd.
Efectos psicológicos duraderos
Los acontecimientos no sólo están alterando las rutinas actuales sino que también están dando forma a la perspectiva a largo plazo de los adolescentes de Minneapolis. Sylvia, que participó en una huelga escolar, afirmó que esta experiencia influirá para siempre en su compromiso político y su empatía por quienes se encuentran en situaciones similares. El miedo y la injusticia constantes la han dejado a ella y a sus compañeros sintiéndose enojados, estresados y profundamente inquietos.
“Tendré una mentalidad más política”, dijo Sylvia. “Porque antes, aunque era fácil superar las injusticias después de sentirme molesto inicialmente, lo estoy viviendo. Y creo que ahora tendré mucha más empatía por las personas en estas situaciones”.
La represión de ICE en Minneapolis representa una tendencia creciente de tácticas agresivas de aplicación de la ley que afectan desproporcionadamente a las comunidades de color y a las familias inmigrantes. Las consecuencias psicológicas y educativas a largo plazo para los adolescentes de la zona probablemente serán graves, mientras navegan por una nueva realidad definida por el miedo, la desconfianza y una mayor conciencia política.


























