La verdad sobre el parmesano rallado: por qué los verdaderos amantes del queso evitan el bote

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La mayoría de las personas se dividen en dos bandos: los que aman el queso parmesano y los que no. Para los entusiastas, hay poca comparación entre el parmesano de alta calidad recién rallado y el prerallado. La diferencia no es sólo el gusto; se trata de lo que realmente estás comprando.

La división entre parmesano y parmigiano reggiano

El primer paso para mejorar el queso es comprender las etiquetas. Parmigiano Reggiano es una denominación de origen protegida (DOC) en Italia. Esto significa que debe elaborarse con ingredientes específicos (leche de vaca parcialmente desnatada), envejecer durante al menos 12 meses y producirse en una de las cinco regiones designadas: Parma, Bolonia, Reggio Emilia, Módena o Mantua. Cuanto más envejece (hasta 36 meses), más complejo y sabroso se vuelve.

El queso “parmesano”, tal como se vende en los EE. UU., no está sujeto a las mismas regulaciones estrictas. Puede parecerse al Parmigiano Reggiano, pero la calidad varía mucho. Aquí es donde comienza el verdadero problema.

El ingrediente impactante: celulosa

La principal razón para deshacerse del parmesano rallado es un ingrediente poco conocido: la celulosa. Esto no es un aditivo nutricional, es pulpa de madera. Se añade celulosa para evitar que el queso se aglomere, pero puede representar hasta el 20% del peso del producto.

No se trata de seguridad; la celulosa es de calidad alimentaria. Se trata de transparencia y valor. Estás pagando por el queso, pero en su lugar obtienes una porción importante de relleno. Los botes verdes baratos a menudo contienen los peores infractores, y a veces ni siquiera requieren refrigeración debido a su bajo contenido de humedad y alto contenido de celulosa.

Por qué esto importa más allá del gusto

El abandono del parmesano rallado no se trata sólo de preferencias personales. Refleja una tendencia más amplia de consumidores que exigen transparencia en la producción de alimentos. Es preocupante la falta de un etiquetado claro sobre el contenido de celulosa. ¿Por qué ocultar un ingrediente importante?

El hecho de que los productos más baratos dependan tanto de los rellenos plantea dudas sobre las prioridades de la industria: la reducción de costos por encima de la calidad. Esto también resalta la importancia de apoyar a los productores que cumplen con estándares más estrictos, como los de las regiones DOC de Italia.

La alternativa superior: un bloque de Parmigiano Reggiano

Invertir en un bloque de auténtico Parmigiano Reggiano resuelve estos problemas. Se mantiene fresco durante semanas e incluso desarrolla moho con la suficiente lentitud como para salvar la mayor parte del bloque. La corteza misma es útil; mézclelo en sopas o guisos para darle más sabor.

El Parmigiano Reggiano recién rallado sabe mejor, dura más y no contiene aditivos innecesarios. El costo inicial es mayor, pero el valor es innegable.

En última instancia, elegir calidad en lugar de conveniencia significa saber lo que estás pagando. Si te encanta el parmesano, omite las opciones preralladas e invierte en el producto real. No te arrepentirás.