Kathryn Hahn, conocida por su agudo ingenio y sus memorables papeles en televisión y cine, protagoniza un nuevo anuncio del Super Bowl para el yogur griego OIKOS. El comercial, que presenta al corredor de la NFL Derrick Henry, se inclina hacia el humor bufonesco que se ha convertido en su marca registrada. Pero más allá del anuncio, Hahn navega por las realidades de la crianza de adolescentes, un tema que aborda con su característica franqueza.
La carrera de Hahn abarca más de cuatro décadas, pero sigue siendo refrescantemente sincera sobre las presiones de la industria del entretenimiento y el caos de la vida familiar. Está casada con el actor Ethan Sandler desde 2002 y comparten dos hijos: Leonard Henry (nacido en 2006) y Mae Marie (nacida en 2009). Este último incluso interrumpió brevemente la entrevista, un testimonio de la naturaleza impredecible de la maternidad.
La asociación OIKOS: impulsando tanto a atletas como a adolescentes
El anuncio de OIKOS no trata sólo de comedia; aprovecha una necesidad real de una nutrición rápida y rica en proteínas. Hahn señala el paralelo entre atletas de élite como Derrick Henry y padres ocupados que intentan alimentar a adolescentes en crecimiento. Los batidos de proteínas y yogur OIKOS Triple Zero brindan una solución conveniente con 30 gramos de proteína por porción.
“Si puedes darles la mayor cantidad de proteínas posible para comenzar el día, entonces estarán en camino”.
Crianza de adolescentes en la era digital
Hahn reconoce la abrumadora realidad de criar adolescentes en un mundo hiperconectado. Si bien admite que no puede controlar lo que sus hijos consumen en línea, enfatiza la importancia de brindar experiencias del mundo real para contrarrestar el tiempo frente a la pantalla.
“Se trata simplemente de brindarles tantas experiencias como puedan, para que no necesiten un teléfono… Hacer una caminata familiar o irse de vacaciones tiene como objetivo recordarles que una vida analógica puede ser un poco más nutritiva”.
El dilema conductor: cristales y confianza
Quizás la parte más reveladora de la entrevista se centra en cómo los dos adolescentes de Hahn aprenden a conducir. Su enfoque es… poco convencional. Para reforzar su confianza, ha estado colocando cristales en sus coches.
“Puse cristales en su auto… Simplemente tuve que apoyarlos desde lejos tanto como pude porque siento que mientras más energía les ponga, como en términos de confianza, serán grandes conductores gracias a eso”.
Si bien algunos pueden burlarse, el método de Hahn resalta un instinto parental universal: la desesperada esperanza de que un poco de magia extra pueda mantener a sus hijos a salvo.
Tradiciones del Super Bowl y prioridades de proteínas
A pesar de su enfoque alegre sobre la crianza de los hijos, Hahn no rehuye las realidades confusas. El día del Super Bowl en su casa implica un festín de comida chatarra y ella admite que apenas sigue el fútbol. Sin embargo, su compromiso de alimentar a su familia sigue siendo inquebrantable.
Al final, el éxito de Hahn radica en su autenticidad. Es una madre trabajadora que acepta el caos, se ríe de sí misma y no tiene miedo de admitir que no tiene idea de lo que hace la mitad del tiempo. Esta relación, combinada con una dosis saludable de proteína, parece ser su secreto para sobrevivir y prosperar.

























