Investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai han informado de un éxito preclínico notable con una nueva terapia contra el cáncer que subvierte las propias defensas del tumor. Publicado en Cancer Cell, el estudio detalla un enfoque de “caballo de Troya” que reutiliza los macrófagos asociados a tumores (células inmunitarias que normalmente protegen el cáncer) para asestar un golpe letal a los tumores sólidos avanzados, incluidos los cánceres metastásicos de ovario y pulmón.
Cómo funciona la terapia: convertir a los defensores en atacantes
La clave de este avance radica en explotar el microambiente del tumor. La mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer son causadas por metástasis, donde los tumores se diseminan más allá del sitio original. Los tumores sólidos, particularmente los de los pulmones y los ovarios, son notoriamente difíciles de tratar porque suprimen la actividad inmune, creando una fortaleza alrededor de las células cancerosas. El equipo de Mount Sinai superó este obstáculo centrándose en los macrófagos, las mismas células que refuerzan esta defensa.
En lugar de intentar forzar una respuesta inmune directamente contra las células cancerosas, los investigadores diseñaron células T CAR (células T receptoras de antígenos quiméricos) para reconocer y eliminar los macrófagos tumorales. Esto despeja el camino para un ataque inmunológico a gran escala. Las células CAR T se modificaron aún más para liberar interleucina-12, una poderosa molécula que aumenta la actividad de las células T asesinas, asegurando un ataque devastador contra el tumor ahora expuesto.
Resultados espectaculares en modelos preclínicos
En ratones con cánceres metastásicos de pulmón y ovario agresivos, las células T CAR diseñadas demostraron una efectividad sorprendente. Los animales vivieron mucho más tiempo y muchos experimentaron una remisión completa. Los análisis de genómica espacial confirmaron que la terapia reformó fundamentalmente el entorno del tumor, eliminando la supresión inmune y atrayendo células inmunes que matan el cáncer.
Este enfoque es especialmente prometedor porque es independiente del antígeno. A diferencia de muchas inmunoterapias que se basan en la identificación de marcadores de cáncer específicos, esta estrategia funciona apuntando a una característica universal de los tumores: su dependencia de los macrófagos para sobrevivir. Esto significa que podría ser ampliamente aplicable a varios tipos de cáncer, incluso aquellos que previamente se han resistido al tratamiento.
El potencial para una amplia aplicación
“Los macrófagos se encuentran en todo tipo de tumor, y a veces superan en número a las células cancerosas”, explica Brian Brown, PhD, autor principal del estudio. “Lo que es tan emocionante es que nuestro tratamiento convierte estas células de proteger el cáncer a matarlo. Hemos convertido al enemigo en aliado”.
El equipo de investigación ahora se centra en perfeccionar la terapia para controlar la liberación de interleucina-12 y maximizar su impacto manteniendo la seguridad. Se necesitarán ensayos en humanos para confirmar estos resultados, pero los datos preclínicos sugieren que un cambio de paradigma en el tratamiento del cáncer está a nuestro alcance.
Este trabajo establece una nueva forma de tratar el cáncer apuntando a los macrófagos tumorales, eliminando potencialmente los cánceres que son refractarios a otras inmunoterapias.


























