A medida que envejecemos, nuestros cuerpos cambian. Lo que antes era fácil, como la resistencia física o la recuperación rápida, puede volverse más desafiante. Esto no es una señal de decadencia, sino un cambio natural. Sin embargo, prácticas diarias simples pueden aliviar significativamente los efectos del envejecimiento y mejorar la calidad de vida. Los médicos de diversas especialidades están de acuerdo: ciertos hábitos son cruciales para mantener la salud a medida que envejecemos. Aquí hay siete de ellos.
1. Priorizar el movimiento
Mantenerse activo es vital a cualquier edad, pero especialmente a medida que envejecemos. No se trata de entrenamientos intensos; se trata de movimiento constante.
Caminar después de las comidas, sentadillas simples, estocadas o ejercicios de presión pueden ayudar a prevenir la osteoporosis y mantener la movilidad. El entrenamiento de resistencia (levantar pesas que le resulta difícil) es particularmente efectivo. Si eso no le resulta atractivo, elija actividades agradables como andar en bicicleta, nadar, hacer yoga o pilates. La coherencia es lo más importante.
2. Agudiza tu mente
El cerebro, como cualquier músculo, requiere ejercicio regular. Se estima que en 2024 6,9 millones de estadounidenses mayores de 65 años vivirán con Alzheimer, lo que destaca la importancia de la salud cognitiva. Participe diariamente en actividades mentalmente estimulantes: crucigramas, lectura o simplemente tratar de recordar recuerdos.
“Desafía tu cerebro revisando álbumes antiguos y probando tu recuerdo de listas de canciones o letras”, sugiere el Dr. Steve Fallek. La novedad es clave: considere aprender un nuevo idioma o instrumento.
3. Fomentar las conexiones sociales
La soledad es una epidemia creciente, incluso para los adultos mayores. Los humanos somos criaturas sociales y las interacciones regulares son fundamentales para el bienestar mental.
Haga un esfuerzo consciente por al menos una interacción social positiva cada día: una charla con un vecino, una conversación con un cajero o una llamada a sus seres queridos. Las limitaciones físicas no deberían impedir la conexión.
4. Maneje el estrés de manera efectiva
El estrés es inevitable, pero el estrés crónico acelera el envejecimiento y perjudica la salud. El Consejo Nacional sobre el Envejecimiento señala que algo de estrés puede ser beneficioso, pero la tensión a largo plazo es perjudicial.
Prioriza la relajación, el descanso y las actividades que te traigan alegría.
5. Manténgase proactivo con la atención médica
El envejecimiento es un privilegio, pero requiere atención a las necesidades médicas. La detección temprana es clave para controlar las afecciones relacionadas con la edad.
Siga los exámenes de detección recomendados: exámenes de la vista, mamografías, exámenes de próstata, colonoscopias, vacunas y chequeos periódicos. Estar en sintonía con tu cuerpo es esencial.
6. Adopte la exposición segura al sol
La vitamina D es vital para la salud física y mental, y la exposición al sol ayuda al cuerpo a absorber el calcio para la salud ósea.
Intente exponerse al sol entre 5 y 30 minutos al día, pero priorice la prevención del cáncer de piel mediante el uso de protector solar. Equilibrar la exposición al sol con la protección de la piel es fundamental.
7. Nutre tu cuerpo con alimentos integrales
Los alimentos procesados pueden ser convenientes, pero una dieta nutritiva es esencial para envejecer bien.
Concéntrese en frutas y verduras frescas, alimentos ricos en fibra y opciones bajas en grasas. Limite el consumo de sal y azúcar. Los cambios graduales son más sostenibles: comience cambiando un artículo poco saludable por una alternativa más saludable.
En última instancia, un envejecimiento saludable no se trata de evitar el deterioro sino de maximizar la vitalidad a través de hábitos diarios intencionales. Estas prácticas, recomendadas por los profesionales médicos, pueden ayudar a los adultos mayores a vivir una vida más plena y activa.


























