Muchos adolescentes se sienten presionados a encontrar un único “mejor amigo” que lo abarque todo, una noción a menudo reforzada por la cultura pop y las expectativas sociales. Pero, ¿es realmente necesario este intenso enfoque en una persona para un desarrollo adolescente saludable? La respuesta, según psicólogos y expertos en amistad, tiene más matices de lo que parece.
El atractivo del “único y único”
El deseo de tener un mejor amigo surge de una necesidad humana fundamental: ser verdaderamente visto y comprendido. Los adolescentes anhelan esa “persona a quien acudir”, alguien con quien compartir cada experiencia, desde eventos escolares hasta luchas personales. Como explica Cassidy Blair, psicóloga de Beverly Hills, este anhelo está ligado a la formación de la identidad. La adolescencia es un período de autodescubrimiento y un confidente cercano puede ofrecer afirmación y validación. Sin embargo, esto no significa que sólo un mejor amigo pueda satisfacer estas necesidades.
Calidad sobre cantidad en las amistades
Los expertos destacan que importa más la calidad de las amistades que el número. Kelli Hoffman, consejera de Michigan, señala que los adolescentes pueden satisfacer sus necesidades relacionales a través de un grupo de amigos fuerte con la misma facilidad que a través de una sola mejor amiga. La clave es una conexión genuina: sentirse conocido, comprendido y apoyado. Barbara Greenberg, psicóloga adolescente de Connecticut, señala que si bien un mejor amigo ofrece una intimidad “menos diluida”, no es el único camino para sentirse seguro en las relaciones sociales.
Los riesgos de la codependencia
Poner toda la inversión emocional en una sola persona puede ser arriesgado, especialmente durante los turbulentos años de la adolescencia. Las amistades cambian rápidamente con los cambios de intereses, las presiones académicas y las relaciones románticas. Nina Badzin, columnista de consejos sobre amistad, advierte contra el enfoque de “todos los huevos en una sola canasta”. Depender demasiado de un mejor amigo puede crear expectativas poco realistas y conducir a un aislamiento social devastador si la relación falla. En realidad, incluso las parejas aparentemente perfectas de “mejores amigas” en las redes sociales a menudo ocultan tensiones y desequilibrios subyacentes.
El valor de las conexiones diversas
En lugar de perseguir el mito del mejor amigo perfecto, los adolescentes se benefician al cultivar una red de conexiones diversas. El trabajo de Blair muestra que los adolescentes con círculos sociales más amplios tienden a desarrollar una mayor autosuficiencia y adaptabilidad. Aprender a manejar diferentes personalidades los prepara para las complejidades de las relaciones adultas, donde ninguna persona por sí sola puede satisfacer todas las necesidades emocionales. A medida que los adolescentes maduran, se dan cuenta de que diferentes amigos tienen diferentes propósitos: uno para apoyar el estudio, otro para pasatiempos compartidos y otro para desahogarse emocionalmente.
La conclusión es clara: Un mejor amigo no es un requisito previo para una vida social plena. Los adolescentes pueden prosperar con algunos amigos cercanos que los apoyen, o incluso construyendo una red sólida sin una sola “mejor amiga” designada. Lo más importante es fomentar conexiones genuinas que fomenten el bienestar y la resiliencia, no perseguir un modelo de amistad idealizado, a menudo poco realista.


























