Tasas de divorcio más altas relacionadas con fechas de boda engañosas, según un estudio

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Un estudio reciente revela que las parejas que se casan el día de San Valentín u otras fechas novedosas como el 9/9/99, enfrentan un riesgo significativamente mayor de divorcio que aquellas que eligen días de boda normales. Los hallazgos, publicados por investigadores del Instituto de Investigación Económica y Social Aplicada de Melbourne, plantean preguntas sobre las motivaciones detrás de la elección de tales fechas y la estabilidad a largo plazo de las relaciones que comienzan con ellas.

Los datos: una tendencia clara

Los investigadores Jan Kabátek y David Ribar analizaron más de 1,1 millones de matrimonios en los Países Bajos entre 1999 y 2013. Los datos mostraron que las parejas que se casaban el día de San Valentín tenían aproximadamente un 33 % más de probabilidades de divorciarse en su noveno aniversario (21 % frente a 16 % en días normales). Aquellos que se casaron en fechas con números repetidos (como el 9/9/99) mostraron una tasa de divorcio un 25% más alta (19% frente a 16%).

Esto no es sólo una pequeña peculiaridad estadística: las bodas del Día de San Valentín fueron tres veces más frecuentes que los días comparables de febrero, y las fechas con números repetidos registraron seis veces más bodas en días promedio. Los investigadores tuvieron en cuenta este mayor volumen, lo que significa que el aumento de las tasas de divorcio no se debió simplemente a que se celebraran más bodas en estas fechas.

¿Por qué es importante esto?

El estudio destaca una tendencia: la gente elige deliberadamente fechas consideradas “especiales” para sus bodas. Pero ¿por qué esto aumenta las posibilidades de divorcio? Los investigadores argumentan que se trata menos de las fechas en sí y más del tipo de parejas que las eligen.

“Deslizarse” frente a “decidir” en las relaciones

La idea central es que las parejas que eligen citas efectistas pueden estar impulsadas por señales externas (la fecha misma) en lugar de una compatibilidad profunda. Esto se alinea con el concepto de los investigadores de “deslizarse” versus “decidir” en las relaciones.

  • Las parejas que toman decisiones avanzan basándose en decisiones sólidas y deliberadas.
  • Las parejas deslizantes derivan hacia el matrimonio basándose en la inercia o presiones externas.

Según Ribar, las parejas que se casan en fechas especiales tienen más probabilidades de estar en la categoría “deslizante”, lo que las hace más susceptibles a factores externos y potencialmente menos comprometidas con la salud a largo plazo de su pareja.

Diferencias demográficas

El estudio revela además que las parejas que se casan en estas fechas son menos similares en edad y niveles educativos. También es más probable que hayan estado casados ​​antes o que ya tengan hijos. Estos factores, independientemente de la fecha, ya contribuyen a mayores tasas de divorcio.

“Estas parejas pueden ser más ambivalentes sobre la formalidad o la asistencia a la ceremonia”, escriben Ribar y Kabátek.

Esto sugiere que la elección de la fecha en sí misma puede ser un síntoma de una base más débil, más que la causa de la ruptura matrimonial.

Conclusión

La investigación sugiere que si bien una boda el día de San Valentín puede parecer romántica, está asociada con un riesgo demostrablemente mayor de divorcio. El vínculo no es sobrenatural, sino que tiene sus raíces en las características psicológicas y demográficas de las parejas que eligen esas fechas. Si su objetivo es la estabilidad a largo plazo, elegir un día normal podría ser la opción más inteligente.