Uso de sustancias por parte de los padres vinculado a los hábitos de los adolescentes: una nueva investigación destaca la conexión

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Una nueva investigación subraya un vínculo significativo entre los patrones de uso de sustancias de los padres y el comportamiento de los adolescentes. Si bien el consumo responsable de los adultos puede parecer separado de los hábitos de los adolescentes, los estudios indican que la complejidad del uso de sustancias por parte de los padres (ya sea alcohol solo o una combinación de sustancias) puede influir estadísticamente en las elecciones de los adolescentes. Esto no implica inevitabilidad, sino más bien una correlación mensurable que merece atención, especialmente teniendo en cuenta los desafíos de la crianza de los hijos durante la adolescencia.

Los detalles del estudio: el uso de múltiples sustancias importa

Los investigadores de Addictive Behaviors analizaron datos de más de 4.000 familias, categorizando tanto a los padres como a los adolescentes en distintos perfiles de uso de sustancias: abstemios, consumidores de una sola sustancia (normalmente alcohol) y consumidores de múltiples sustancias. Los hallazgos revelaron que los hogares con padres que consumen múltiples sustancias muestran una mayor probabilidad de que los adolescentes adopten patrones complejos similares.

Los datos del estudio ilustran esto claramente: a medida que el consumo de sustancias por parte de los padres pasa de una sola a múltiples sustancias, el consumo de sustancias entre los adolescentes se vuelve más generalizado. Ésta no es una observación aislada. Investigaciones anteriores de Current Drug Abuse Review (2012) encontraron que los niños criados en hogares con trastornos por uso de sustancias por parte de sus padres tenían aproximadamente un 53% más de riesgo de desarrollar sus propios trastornos en la edad adulta temprana, en comparación con el 25% entre sus pares sin dicha exposición.

Más allá de las sustancias: el estilo de crianza influye

Es crucial enfatizar que los hábitos de los padres no son el destino. Muchos adolescentes en hogares donde hay sustancias presentes permanecen en la abstinencia. La forma en que los padres interactúan con sus hijos parece ser igualmente fundamental. El nuevo estudio destaca que la crianza estructurada y solidaria (definida como autoritaria, cálida y basada en límites) reduce significativamente la probabilidad de que los adolescentes reflejen el uso de sustancias de sus padres.

Esto sugiere que, si bien el comportamiento de los padres marca la pauta, las expectativas claras y el compromiso constante pueden mitigar el riesgo. Los padres que enfrentan las complejidades de la independencia adolescente (social, emocional y digital) deben reconocer que los niños absorben más de lo que dejan entrever.

Qué significa esto

La investigación no implica que una copa de vino garantice que los adolescentes beban. En cambio, enfatiza la influencia sutil pero poderosa del entorno hogareño. La conexión, la comunicación abierta y los límites firmes siguen siendo herramientas eficaces para afrontar estos desafíos. Comprender este vínculo proporciona otra lente a través de la cual los padres pueden abordar conversaciones relacionadas con sustancias con sus hijos y reforzar las opciones saludables.