Dos caras de la paternidad: cómo las películas de una pareja ofrecen visiones contrastantes de la maternidad y la paternidad

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Los próximos Oscar pueden ver una dinámica única: un matrimonio, Mary y Ronald Bronstein, ambos nominados por películas que contrastan marcadamente en sus representaciones de la paternidad. Mientras que Marty Supreme de Ronald Bronstein sigue a un hombre implacablemente ambicioso, If I Had Legs I’d Kick You de Mary Bronstein ofrece una mirada cruda e inquebrantable a una madre empujada al borde.

Las realidades contrastantes de las películas

Ambas películas comparten una energía caótica y frenética, incluso utilizando motivos visuales similares, como techos que se derrumban. Sin embargo, sus temas son mundos aparte. Marty Supreme, protagonizada por Timothée Chalamet, se centra en el despiadado ascenso de un jugador de ping pong hacia la victoria. Por el contrario, If I Had Legs, dirigida por Rose Byrne, muestra a una madre que lucha contra el grave trastorno alimentario de su hijo, abandonada por su pareja y sin el apoyo de la sociedad. Esta última película ha obtenido elogios de la crítica por su descripción brutalmente honesta de la crisis materna.

La ironía es deliberada. Como explicó Mary Bronstein, su película refleja deliberadamente la de Ronald en su intensidad, pero se centra en las presiones que se ejercen sobre las mujeres. “En la medida en que mi película es descaradamente femenina y trata sobre un tipo de lucha femenina muy particular, esa película trata sobre un tipo muy particular de masculinidad”, dijo.

Raíces personales en la vida real

Las marcadas diferencias surgen, en parte, de las propias experiencias de la pareja. If I Had Legs se inspiró en la enfermedad infantil de la hija de los Bronstein y el aislamiento que experimentó Mary mientras vivía cerca de un centro de tratamiento mientras su esposo trabajaba fuera. Esta experiencia de primera mano alimenta la exploración de la película sobre cómo la sociedad obliga a la maternidad y la identidad a una intersección dolorosa.

Marty Supreme, mientras tanto, presenta un tipo diferente de lucha. Aunque no trata abiertamente de la paternidad, presenta a un hombre que descuida a su pareja embarazada en pos de sus propias ambiciones. Cuando no logra sus objetivos, reclama dramáticamente la paternidad en el último momento, llorando por su hijo recién nacido.

El panorama desigual de la paternidad

El contraste clave reside en la agencia. El protagonista de Marty tiene el lujo de elegir si el éxito lo define, mientras que la madre en Si tuviera piernas no puede escapar de sus responsabilidades. Como señala Mary Bronstein, su película pregunta qué pasaría si las cosas mejoraran para una madre en crisis, una pregunta que su personaje ni siquiera puede imaginar porque está profundamente atrapada.

Esta disparidad se ve aún más subrayada por una línea en Marty donde el personaje de Gwyneth Paltrow pregunta qué sucede si el sueño de la protagonista falla. Su respuesta: “Eso no entra en mi conciencia”. Según Mary Bronstein, este es un derecho exclusivo de los hombres. La madre de Si tuviera piernas, sin embargo, no puede darse ese lujo.

En última instancia, las películas de los Bronstein ofrecen un comentario sorprendente, aunque involuntario, sobre las expectativas desiguales puestas en madres y padres. Al presentar estas narrativas una al lado de la otra, obligan a una conversación sobre quién puede perseguir los sueños y quién simplemente puede sobrevivir.