Nuestra piel hace más que simplemente rodearnos al resto de nosotros. Es un organismo vivo que respira. Trabaja horas extras para eliminar las cosas malas. Pero seamos honestos: cada vez es más difícil ignorar el aire que respiramos y el agua en la que nos bañamos. La contaminación no sólo hace que el cielo luzca gris. Penetra profundamente en la piel. Y está afectando tu cutis.
¿Albricias? No necesitas un laboratorio para luchar. Sólo necesitas saber qué está pasando y cómo detenerlo.
El aire que respiras te está envejeciendo
Solemos pensar que el humo afecta a los pulmones. Pero las toxinas del aire también pueden atacar la cara, el cuello y las manos. Cuando la suciedad y el polvo entran en contacto con la piel, se combinan con la luz ultravioleta del sol. Esto crea radicales libres.
Estas son moléculas de oxígeno altamente cargadas. Son pequeñas cosas desagradables. Privan a las células de oxígeno e impiden que el cuerpo produzca colágeno. ¿El resultado? Arrugas. Zonas difíciles. Acné. Ese aspecto gris apagado es algo que las luces no pueden solucionar.
La exposición prolongada puede causar daños más graves. Puede provocar alergias, agravar el eczema y dañar los vasos sanguíneos.
Entonces, ¿cómo se lucha contra el aire? Empiece de forma sencilla. Lávate la cara todos los días. Exfoliar dos veces por semana. Utilice crema hidratante a diario. Busque productos que contengan antioxidantes. El té verde es una buena opción. Los estudios demuestran que estos ingredientes pueden ayudar a neutralizar los contaminantes antes de que se asienten.
Sifón de ducha: los costes ocultos del cloro
Se supone que el cloro hace que el agua sea segura. Mata las bacterias. Pero también es una sustancia química tóxica. La ingestión de grandes cantidades puede irritar la piel y los pulmones. Incluso pequeñas cantidades pueden causar daños con el tiempo.
Piensa en tu ducha matutina. El calor hace que tus poros se abran. Ahí es cuando el cloro se filtra. Elimina los aceites naturales. Tu piel se vuelve seca. La piel seca se arruga más rápido.
No hace falta que dejes de ducharte. Sin embargo, asegúrese de limitar su tiempo en áreas con altos niveles de cloro, como piscinas. Si nada regularmente, enjuáguese inmediatamente después de nadar. Utilice un detergente suave para eliminar cualquier residuo.
Fumar es contaminación, pero se puede controlar
Llamémoslo así. Fumar es una forma de contaminación del aire. Esto se aplica a los fumadores y a quienes están expuestos al tabaquismo pasivo. Los efectos sobre la piel son graves.
Fumar estrecha los vasos sanguíneos. Esto corta el flujo sanguíneo. La piel pierde oxígeno y nutrientes esenciales. También daña la elastina y el colágeno. Estas son las fibras que mantienen la piel elástica. Sin ellos, se hunde. Hay arrugas.
El humo del cigarrillo también libera más radicales libres en el cuerpo. Es un doble golpe. Si fuma, dejar de fumar es la mejor manera de prevenir el envejecimiento. Si vive con alguien que fuma, anímelo a dejar de fumar. A usted. Y el de ellos.
Prevenir daños
Vivir en una ciudad no puede evitar por completo la contaminación. Sin embargo, puedes minimizar el daño. La radiación ultravioleta es una de las principales culpables. Provoca arrugas y aumenta el riesgo de cáncer de piel.
Una buena crema hidratante ayuda. Hidrata la piel y crea una barrera. Esta barrera evita que los radicales libres y otras impurezas penetren más profundamente. Use protector solar en la cara y el cuello. Cada día. Incluso si está nublado.
Considere tomar un suplemento diario de vitamina C. Apoya el sistema de defensa natural de tu piel. Es un pequeño paso con una gran recompensa.
La hidratación es tu primera línea de defensa
El agua es nuestra mayor protección. Es abundante. Es esencial. La piel hidratada produce nuevas células más rápido. La circulación mejora. Los círculos oscuros debajo de los ojos se reducen. Vuelve la elasticidad.
Sin embargo, el agua del grifo no es perfecta. A menudo contiene cloro y otras toxinas. Filtrar el agua potable. Elimina las cosas malas. Mantiene tu piel hidratada desde adentro hacia afuera.
Lavarse la cara a diario ayuda a eliminar las impurezas del aire. Exfoliar dos veces por semana aclara la piel. Considere usar agua mineral para lavarse la cara. Evita el daño potencial del cloro en el agua del grifo. Tu piel te lo agradecerá.
El resultado final
A medida que envejecemos, nuestra piel pierde naturalmente humedad y elasticidad. Es sólo biología. La contaminación acelera este proceso. Pero no tienes que dejar que gane.
Lávate la cara. Hidratar. Utilice protector solar. Filtrar el agua. Evite fumar. Estos no son rituales complicados. Son hábitos. Pequeñas acciones diarias que protegen tu órgano más grande.
Tu piel es compleja. Merece más que un enjuague rápido. Merece cuidado. Comience hoy. Al hacer esto, podrá verse mejor a sí mismo en el futuro.
